1) Escucha activa: La escucha activa es una de las más poderosas herramientas en liderazgo comunicativo. Generalmente, los ejecutivos que tienen la mayor influencia sobre sus empleados se caracterizan por escuchar con atención. Los empleados anhelan ser entendidos; por eso escuchar es un requisito para entender a los demás. De igual forma, la escucha activa es un factor motivador muy fuerte. Aunque muchos ejecutivos afirman que son buenos oyentes, respondiendo a un egocentrismo humano, no oyen detalladamente a sus empleados. Esto ocurre con frecuencia en el mundo de los negocios. Los ejecutivos esmerados y experimentados se concentran en lo que sus empleados dicen tanto a nivel verbal como no verbal. Uno de los más grandes retos al practicar la escucha activa es esperar y evitar la tentación de querer imponer su voluntad sobre los otros. La escucha activa es muy importante en gestión de empresas porque los ejecutivos tienen un cierto poder organizacional dentro de la empresa, que impide muchas veces una escucha activa. En el peor de los casos, hay ejecutivos que tratan de justifcar su posición y argumentación y acusan a los empleados de haber hecho las cosas mal. Eso impide el flujo de información. La escucha activa significa que durante cada discusión con los empleados, se tiene que parafrasear, de vez en cuando, las declaraciones de los empleados para mostrar su propio interés. Los ejecutivos tienen que estar en la capacidad de escuchar el tono de sus empleados para determinar si ellos se sienten
seguros y se encuentran motivados (señales de autoconfianza es hablar con entusiasmo) o si están preocupados (señales de preocupación es hablar rápidamente
con una voz entrecortada). La escucha activa significa también que los ejecutivos tienen que escuchar qué palabras destacan los empleados consciente o inconscientemente, ya que la acentuación puede cambiar totalmente el sentido de la frase. Los ejecutivos tienen que observar las señales no verbales como ceños, risas, brazos cruzados y también cuando los emplados tratan de evitar el contacto visual.
Si una persona dice sí pero mueve negativamente la cabeza de lado a lado, esto es definitivamente un signo de sentimientos encontrados y desacuerdo. Los ejecutivos tienen que interpretar el silencio como cuando, por ejemplo, un empleado está de acuerdo con la metas que se han establecido para el, pero no hace nada para lograrlas. Esto es un signo definitivo de desacuerdo. Los ejecutivos deben seguir los siguientes pasos para asegurar una escucha activa:

  • Tiene que establecer un contacto visual; tiene que inclinar la cabeza de vez en cuando y se debe inclinar hacia adelante.
  • Debe utilizar palabras como “Ya veo”, “Eso es interesante” y “Por favor continúe”.
  • Debe validar las opiniones y los sentimientos sin mostrar acuerdo o desacuerdo directo con declaraciones como “Entiendo por qué usted se está comportando así”.
  • Trata de aclarar malentendidos.
  • Intenta parafrasear las declaraciones del empleado de vez en cuando.
  • Debe expresar su propia percepción y pedir la retroalimentación por parte del empleado e incluso, una aclaración.
  • Tiene que hacer un resumen, centrándose en los hechos.
  • Debe informar al empleado sobre las futuras medidas.
  • Al final, tiene que agradecer al empleado.

Durante el seminario de liderazgo, nuestros clientes practican algunos juegos de rol y actividades para mejorar la escucha activa.