7) Lenguaje corporal: La postura corporal y las expresiones faciales juegan un papel muy importante en la manera en la que el público percibe al presentador durante una presentación profesional. Una postura corporal tímida con las manos cruzadas enfrente del cuerpo y con la vista hacia el suelo puede indicar una postura muy irresoluta e insegura. Desafortunadamente, los miembros del público pueden asociar esta postura con una falta de conocimiento del presentador, no siendo precisamente el caso. Esta postura del cuerpo y con los ojos mirando hacia el suelo marca un estatus de inferioridad, vergüenza e incluso sumisión. Por lo general, el expositor debe estar siempre erguido pero de manera relajada. Se tiene que asegurar de no inclinarse hacia los lados. De vez en cuando puede inclinarse hacia adelante para destacar algunos puntos durante su presentación. Pero al mismo tiempo se debe evitar el balanceo del cuerpo de atrás hacia adelante y viceversa porque este será un factor desconcertante para su público. Cuando se encuentran nerviosos, algunos presentadores tienden a apoyarse en la pared; algo que debe evitarse a toda costa. Un factor muy importante es que no se deben meter las manos en los bolsillos ni jugar con algún objeto como un llavero. En cuanto a las manos, una de las mejores soluciones para ocuparlas, es llevando notas o tarjetas como lo hacen los moderadores y de vez en cuando, cambiarlas de mano. No se necesita escribir nada sobre ellas porque pueden estropear la velocidad de la presentación. Si el expositor siente la confianza suficiente, puede poner las manos delante del cuerpo y cambiar su posición durante la presentación para destacar algún punto, invitar a comentarios, enumerar, etc. Por ejemplo, se pueden abrir los brazos para invitar al público a que desarrolle alguna idea.